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Poker
4 de October de 2006
 

El video Póquer es mi pasión, para mí eso significa máquinas de $0.25 a $1.00, en cuanto llego a un casino, y por el tiempo que mi esposo me deje sentar enfrente de una máquina que él no aprecia. El es un jugador de craps y en su vida no ha entendido mi fascinación. Practico en la computadora en mi casa. Tengo suscripción en el Gambling Times, Strictly Slots, y otras revistas de juego. Sé que ganar en el video póquer es más técnica que suerte que en los tragamonedas, así que practico, practico, y practico. Pero en un juego de $3,000 de jackpot, accidentalmente presioné el botón de doblar.

El día empezó bien. Durante el desayuno, mi esposo me preguntó si quería ir al barco. Me le quedé viendo y contesté, “Quizás hoy es el día.” Hemos visitado este barco en particular desde que abrió, hace como seis años, pero nunca le he dado a una flor mayor ahí, en todas partes, pero nunca ahí. Cuento mis reales y puedo nombrar a cada casino y hora del día, donde la suerte, técnica, y paciencia se combinaron para llevarme a ese triunfo espectacular.

Los juegos de casino son ilegales en nuestro estado, así que manejamos unas horas a un estado adjunto, donde hay tres embarcaciones de río, a una hora de distancia entre ellos. Este día seguimos nuestra rutina usual, abordamos el barco, y nos dirigimos a los tragamonedas. Normalmente invertimos $100 en las máquinas de cinco-dólares, luego nos separamos, yo a jugar video póquer, y él a la mesa de craps. Una máquina de cereza, parecía prometedora con su premio mayor de $25,000. Ambas máquinas a mi derecha e izquierda, lograban alguos cientos de dólares cada una. Una señora en la otra esquina ganó $40,000. Mi máquina de cereza no me regresó ni siquiera una cereza por mis cien dólares. Decidí bajar de nivel, y por alguna razón, mi esposo me acompañó. Me senté en una máquina de $0.25 de doble bono con una paga de 8/5, usual para este barco. Puse $20.00 y no duró mucho. Además de que el botón de repartir se estaba atorando, así que tenía que tocar el monitor para que me repartieran. Esto me desacelera y me vuelve loca! Me gusta jugar rápido. Robert, mi esposo tuvo suerte primero. Ganó mil en una máquina de un dólar. Juntó su premio y me dijo, “Tengo hambre.” Yo protesté, pero al final fuimos a cenar a la orilla.

Regresamos al barco como a las 7p.m., listos para la acción.

Mi esposo me dió un saludable trozo de puerco, compartiendo su vino conmigo. Un trozo de puerco es lo que llamamos cuando uno de nosotros gana y comparte el dinero con el otro. Los dos estábamos de buen humor, algo bueno cunado se juega. Noté que la máquina de dólar progresivo, de Jacks or Better estaba en $4,800. “No tires tu dinero”, dijo Robert, “no está lista para ganar”, luego se fué para salirse de la mesa de craps.

Intenté en mi máquina favorita de $0.50, doble bono, en la parte de atrás del barco. Nada! Decidí tratar en el juego triple de doble bono. Usualmente no juego en estas máquinas porque no han sido muy buenas conmigo, come mis monedas más rápido de lo que las alimento. Caminé y finalmente escogí una, pero todavía viendo la de dólar progresivo. Adivinaste. Escuché un grito desde la máquina de dólar progresivo. Un jugador le había pegado a los $4800. Mi buen humor se acabó rápidamente. Mentalmente maldije a mi esposo, sin embargo, mi máquina me estaba regresando un poco y me llevó a la “zona automática” mientras veía cómo le pagaban al ganador. Las palabras de mi esposo, sobre el jackpot que no estaba listo, me pasaban por la cabeza y no le estaba poniendo atención a mi máquina. Grave error! Me dí cuenta de que tenía un mensaje flasheando en mi máquina de que tenía 12,000 créditos. Me dieron un real en el fondo de mi triple jugada.

Mi suerte se cerró y al mismo tiempo estaba bloqueada como tonta! Tenía 3 flor imperial pero en mi modo automático, presioné el primer botón a la izquierda, pensando que necesitaba quedarme con mis mis cartas, mi prisa me llevó a mi más grande error jamás cometido. Olvidé que estaba en una máquina de apuesta doble. La máquina no se cerró después de darme el real. Ahora estaba viendo un juego doble por $6,000. 24,000 créditos estaban flasheando en mi pantalla. Para algunos esa pudo haber sido la jugada correcta, de eso se trata el juego: puntos altos. Como para mí, yo nunca había recibido un real en este barco. El real dado en el juego triple fué $3,000 y ese fue mi puntaje alto. No lo iba a dejar ir. El pensamiento de apostar mis $3,000 contra un 6 de clubs, mi carta de arriba, era inpensable. Solo sabía que espiar atrás de las otras cartas boca abajo, eran 5, 4, 3 y 2. Estaba pasmada por lo que había hecho.

Los asistentes de las máquinas estaban cerca y los llamé con pánico. Fuerte, realmente fuerte, les expliqué lo que había pasado. Mi esposo escuchó la conmoción y vino. Le expliqué que yo pensaba que había presionado el botón de quedarse, no de doblar. El asistente, caballerosamente me escuchó y dijo, “no voy a tocar esa máquina. No sé qué hacer.”

Respondí, “no soy una idiota que apostaría tanto dinero en una jugada, así que tampoco voy a tocar la máquina.” Nos vimos el uno al otro. “No voy a tocar otros botones para doblar,” declaré, “entonces, con quién más puedo hablar? No quise presionar el botón!” tal vez estaba hablando en Griego. El asistente me miró maléficamente y luego a la máquina. Mi esposo, solo vió y me dejó manejar el lío, en el que yo misma me había metido. “Okay,” dije, “llamen a un técnico de las máquinas para que venga aquí.”

El técnico llegó y le expliqué mi triste situación. En este punto, casi estaba por llorar. El técnico decidió revisar la memoria de la máquina para ver si nos hacía algún bien. Sabía que había presionado doblar. De cualquier manera, el técnico trató de abrir la máquina pero no se abrió, porque no había escogido una carta para mi opción de doblar. Estaba en medio de una jugada. Después de más discusión, el ténico dijo, “tiene que escoger una carta. Esocoja una, y no contará.”

“Oh seguro,” respondí.

“No, en verdad, no contará.”

Lo pensé otra vez. Las posibilidades son que este técnico ordinario no tenía la autoridad de decidirlo. Miré a mi esposo, quien encogió los hombros. Miré a los otros asistentes, que estaban ahí siendo evasivos. “Comisión de Juegos, aquí vengo,” pensé mientras escogía el segundo botón.

La carta fué una reina de espadas! Mi máquina ahora estaba registrando 24,000 créditos puesto que la reyna eliminó al seis de clubs. Ahora qué pasaría? Miré al técnico y murmuré con esperanzas, “tomaré ésta.”

“Está contenta con esa?” dijo.

“Oh, si,” dije con una sonrisa tímida, en el fondo sitiéndome tonta.

Dándome una mirada seca, azotó la máquina que estaba medio abierta y sacó su llave. Pero espere, no fué todo. La máquina todavía desplegaba el mensaje que decía, “Doblar?” y ahora flasheaba 48,000 créditos. Mi esposo tomó mi dedo tembloroso y presionó el botón de NO. Mis tres reales empezaron a parpadear y en la pantalla apareció “jackpot.” Yo estaba inmóvl. Escencialmente, había ganado $6,000 por haber estado tan apurada.

“Tuviste suerte”, susurró Robert, apuntando al mensaje colocado encima de la máquina, que efectivamente habría dado fin a cualquier disputa, (a pesar de las palabras de aliento del técnico), si hubiera sacado menos de un seis. Para ser más claro, era muy obvio que suspiré de alivio. Esa hubiera sido yo. Si mi carta huiera sido más baja que un seis arriba, indudablemente yo habría estado más triste, más pobre, y de hecho posiblemente, infinitamente más sabia.

Dioses del Video Póquer, les agradezco que me hayan dado suerte en esto. Mientras tanto, intento ir más despacio en las máquinas. Especialmente cuando mi máquina está flasheando “jackpot”. He aprendido a saborear el momento. De cualquier forma, cuál es la prisa? Y en caso de que alguien se esté preguntando, los tres reales que obtuve ese día fueron los número 23, 24 y 25.

el Wednesday, 4 de October de 2006 a las 21:21 y está clasificada bajo: Información. Puede hacer un seguimiento de los comentarios de esta entrada gracias al feed RSS 2.0. Puede dejar un comentario, o enviar un trackback desde su sitio.

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