|
En un mundo perfecto, tendríamos que dominar a cualquier jugador que se sentara en una mesa en la que estuviéramos nosotros. Desafortunadamente, de vez en cuando, veremos que no somos el pez gordo de la mesa.
Tanto si sucede por tener mala suerte al sentarnos en la mesa de un torneo, por saltar a un límite más fuerte o simplemente por la falta de experiencia, habrá veces en las que seamos los jugadores con menos experiencia de la mesa.
Aunque no se trata de la situación ideal para jugar, hay cosas que podemos hacer para nivelar un poco las opciones.
La imagen en la mesa/Respeto
El poker es un juego de información. Extraemos y deducimos la mayor cantidad de información posible de un jugador o de una mano para tomar decisiones con un poco de criterio. Siendo un desconocido que llega a la mesa en la que hay jugadores profesionales, comenzamos el juego con bastante más información que nuestros rivales.
Tan sólo con saber el nivel del juego en el que nuestros contrincantes están jugando, nos da una idea de la manera en que estos rivales van a jugar cada mano. Al mismo tiempo, ellos no tienen ni idea de quienes somos o de cómo jugamos. En esta situación, lo recomendable es cultivar una imagen fuerte en la mesa para luego poder explotarla.
La mayoría de los jugadores amateur que se sientan con profesionales en una mesa, intentan dar la apariencia de duros, esperando por una buena mano que les ayude. Si no nos sentimos seguros jugando contra los rivales que tenemos delante, lo que va a terminar pasando es que al final sólo juguemos las manos en las que nuestras cartas sean notablemente buenas.
Si nos sentamos y sin hacer nada de ruido pasamos varias manos, sólo mostrando las cartas cuando llevamos manos estupendas, asumirán que eres uno de esos jugadores y se olvidarán de ti en la mesa. Una vez que nos hayan catalogado como un jugador duro y extremadamente cauto, utilizarán eso en nuestra contra, pero seguramente se retiren cuando hagamos una apuesta un poco importante.
La imagen que el jugador profesional crea de nosotros, nos dará rienda suelta para jugar con faroles siempre que nos dé la gana. El tamaño de los faroles y de los botes que podamos conseguir será pequeño si lo comparamos con el resto de apuestas que se producen en la mesa. Si no somos lo suficientemente buenos para jugarnos el dinero con los profesionales, entonces tenemos que estar contentos de conseguir un poco menos de dinero jugando con un poco menos de riesgo.
Valor del precio de entrada (Buy-In)
Una cosa que hay que tener en cuenta es el precio de entrada a un torneo. Una mesa en la que haya que pagar $10,000 para entrar es una cantidad de dinero considerable para la mayoría de los jugadores. Se trata de un número que muchos no pueden permitirse el lujo, o no quieren hacerlo, de perder.
Si no nos podemos permitir perder el dinero que puede que lleguemos a perder, estaremos jugando asustados. Esto significa que tendremos miedo y que no seremos capaces de tomar las decisiones correctas, empujados por el temor de perder el fondo.
Al mismo tiempo, una entrada de $10,000 puede ser una media de lo más normal para muchos de los profesionales. Incluso si hacemos lo que puede parecer un farol brillante, los jugadores puede que igualen apuestas muy grandes simplemente pensando que hay una pequeña posibilidad de que estemos jugando con un farol. Puede que incluso les de igual perder el bote con tal de ver la mano que llevamos.
Si de verdad va a ser un trauma el hecho de perder el dinero que está en juego, entonces no deberíamos jugárnoslo. Si aún así estamos en la mesa jugándonos ese dinero, lo mejor que podemos hacer es convencer a los demás jugadores de la mesa de que nos da igual la posibilidad de perderlo.
Para hacer esto, deberíamos hacer el mismo movimiento del que habla Doyle Brunson en Super/System 2 en la sección de torneos Sin Límite (No-Limit). Cuando estamos en una situación en la que sabemos que vamos por delante o el otro jugador no va a igualar nuestra apuesta, es bueno para la mesa ver que apostamos todo lo que nos queda.
Si estamos seguros de que el otro jugador no va a igualar nuestra apuesta, meterlo todo puede transmitir una imagen de que queremos jugárnoslo todo a cara o cruz en cualquier momento. Esta imagen va a obligar a los jugadores a pensárselo dos veces a la hora de igualar nuestra apuesta o hacer cualquier movimiento que tenga que ver con nosotros.
El factor pardillo y las cartas que asustan
Si obviamente somos el jugador amateur de la mesa, todos los demás jugadores, por regla nos van a infravalorar. Si piensan que somos unos pardillos, abrirán un poco su juego para tantearnos. Hay que dejarles creer que somos peores de lo que realmente somos para luego meterles un buen sablazo.
La mayoría de los pardillos comparten una serie de características en su juego. La más común es que van a intentar perseguir la oportunidad de hacer un color a cualquier precio y les encanta igualar apuestas teniendo un as y retirarse viendo que no son ellos quienes lo tienen. Esto tiene sentido, ya que el as es la carta más alta de la baraja. No se puede ganar a la carta más alta – ¡¡ES LA MÁS ALTA!!
Teniendo esto en cuenta, podemos utilizarlo para hacer faroles con esas cartas. Si estamos persiguiendo una escalera y al final no nos sale y lo que sale es una posibilidad de color con las cartas que hay en la mesa, podemos convencer fácilmente a los demás jugadores de que tenemos ese color.
Creyendo que somos unos pardillos, junto con el hecho de jugar la mano como si tuviéramos ese color, hará muy difícil que igualen ese farol. Puede pasar lo mismo con un as. Un jugador muy bueno que piense que somos unos principiantes, dejará de lado muchas manos si hacemos creer que tenemos un as en la mano que va a juntarse con el que hay en la mesa.
Cuando estoy jugando en mesas de poco dinero con varios principiantes, tengo una regla de oro: “NO HAY QUE JUGAR CONTRA UN AS”
Casi automáticamente me retiro aún teniendo KK cuando sale un as en la mesa. Contra jugadores más fuertes, debería tener un poco más de información antes de asumir que he perdido la mano en la misma situación.
Si la imagen que tienen de nosotros es la misma que de uno de los principiantes, podemos jugar con los ases. Si siempre jugamos como si tuviéramos las cartas combinadas y el as, puede que veamos cómo nos llevamos muchos botes de farol en una misma sesión de juego. Cuantos más botes nos llevemos de esta manera, la gente pensará más que realmente estamos jugando con las cartas que aparentamos.
Hay que recordar siempre que si alguien nos sigue el farol y el resto de la mesa ve que en realidad no teníamos esas cartas que hacían color o escalera o lo que fuera, se ha acabado la función. Es hora de ajustarse un poco y cambiar de marcha por lo menos mientras el resto de jugadores se relaja, pensando que ya nos tienen etiquetados.
No hay que hacernos a nosotros mismos perder
Es fácil que la sensación que se respira en la mesa nos contagie. En una mesa llena de jugadores, es común encontrarnos inmersos de repente en sintonía con los demás. Lo que tenemos que hacer es jugar de una manera y con un nivel en el que nos encontremos a gusto.
Nadie puede meter un gol desde el corner la primera vez que coge un balón de fútbol. No hay que pensar que podemos ganar a un profesional la primera vez que jugamos.
Normalmente se encuentra a los amateurs haciendo unos faroles muy elaborados, o igualando unas apuestas que casi no se pueden permitir, intentando probar así lo buenos que son. Hay que esperar hasta estar seguro de que podemos hacer algo bueno y entonces, cuando tengamos de verdad la esperanza, imponernos de manera brillante.
El poker se trata de un juego de habilidad con un punto de suerte. Nuestro objetivo cuando nos sentamos en una mesa es intentar quitar ese punto de suerte o por lo menos reducirlo a la mínima expresión. La persona que haga esto mejor, va a forzar a los demás a rendirse o jugar simplemente al amparo de la suerte.
Lo único que podemos hacer siendo principiantes para ganarle un poco de cancha a un profesional o un jugador con mucha más experiencia que nosotros es hacerles creer que estamos jugando de una manera ligeramente diferente a la que realmente estamos empleando. Será sólo una pequeña ayuda, pero puede que sea suficiente para mantenernos en la mesa con dignidad, nunca se sabe.
el Monday, 17 de March de 2008 a las 12:25 y está clasificada bajo: Estrategia, Información.
Puede hacer un seguimiento de los comentarios de esta entrada gracias al feed RSS 2.0.
Puede dejar un comentario, o enviar un trackback desde su sitio.
Deje un comentario
|