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Nacido en 1975 en Atlanta, Georgia, Chris Moneymaker es uno de los jugadores más celebres de todos los tiempos. En contra de lo que muchos piensan, el apellido Moneymaker (hacedor de dinero) no es ningún seudónimo que defina su capacidad de ganar dólares al póquer, sino que es su apellido real. Proviene del alemán, cuyo equivalente sería Nurmacher, cuyo significado es exáctamente el mismo que en inglés.
Se trata de un jugador de poker tardío, ya que no fue hasta el año 2003 que empezó a despuntar. Antes de interesarse por este mundo, Moneymaker se especializó en contabilidad, sacándo su master en la Universidad de Tennessee. Pero, como decimos, fue en 2003 cuando este contable entró en la leyenda del poker, protagonizando una historia que bien podría ser un guión de Hollywood. De ser un desconocido en los circuitos profesionales, Moneymaker pasó a convertirse en leyenda por su actuación en las World Series of Poker de 2003.
Para participar en un torneo como éste siendo un jugador amateur, hay que ganar uno de los torneos satéites de los que se celebran a lo largo de todo el país. No es nada fácil la hazaña, pues son miles los que se inscriben persiguiendo el mismo sueño. Incluso para clasificarse para este satélite es necesario ganar antes una serie de torneos en internet, siendo Pokerstars la competición de la que emergió nuestro protagonista. En aquel torneo satélite, y tras pagar una cuota de inscripción de tan sólo 39 dólares, Chris acabó ganando un paquete de 10,000 dólares, dejando en el camino a 60 participantes con más bagaje a sus espaldas. El jugoso premio del torneo satélite lo utilizó como la cantidad que se jugaría en el torneo que estaba persiguiendo, las WSoP.
Chris en las World Series of Poker 2003
Cuando Chris llegó a las mesas del casino donde se celebraban las WSOP se encontraba ante su primer torneo en vivo a gran escala. Hasta entonces sólo había sido un jugador de internet, como los hay a millones, y ahora se veía rodeado por las estrellas a las que llevaba siguiendo años. Sorprendió a propios y extraños sobreviviendo al primer día, en el que un gran número de jugadores es eliminado. No sólo consiguió continuar, sino que su número de fichas creció con respecto a sus 10,000 iniciales, lo que le dió la esperanza y la fuerza para tomarse en serio a si mismo, y fijarse como meta llegar a uno de los puestos meritorios del torneo.
Poco a poco, Moneymaker fue haciendo honor a su apellido y siguió avanzando en el torneo, llegando a las semi-finales, donde se empezó a forjar realmente su leyenda. En la mesa tenía como rival a Russ “Dutch” Boyd, un jovencísimo jugador que ya empezaba a despuntar y que, tres años más tarde, sí tendría la fortuna de ganar un brazalete de campeón de las WSOP.
Ambos rivales se resistían caer, pero llegó la jugada que hizo que los ojos de los asistentes se empezaran a fijar en el novato del apellido curioso. Moneymaker salió con una simple pareja de tres, en contra del Rey y Reina de Boyd. Las apuestas en el flop llegaron hasta los 925 dólares, siendo Chris el que no paraba de subir en cada ronda. Por ello, Boyd pensó que el desconocido estaba faroleando como parte de una estrategia suicida en la que se lo iba a jugar todo. Así que pensó que él también debía farolear y comprobar quién de los dos se echaba antes atrás. Moneymaker no se arrugó y le siguió en juego, comprobando con gran alegría al levantarse las cartas que él era el ganador, lo que le llevaba a la mesa final del mayor evento de poker.
De ser un absoluto desconocido a medirse con leyendas como Sammy Farha con el brazalete de campeón de las WSoP como premio. En la mano final sólo quedaban estos dos jugadores. Las cartas que obtuvo Chris no eran especialmente buenas, un cuatro y un cinco, mientras que Farha tenía unas más prometedoras, una jota y un diez. Llega el flop con un cuatro, un cinco y una jota. Farha queda momentáneamente satisfecho por su pareja, pero es Chris quien manda, con dobles parejas. Ambos van. Aparece un ocho, que no ayuda a ninguno de los dos, y por fin llega el river, poniéndo sobre la mesa otro cuatro y dándole a Moneymaker un full que no necesita para ganar no sólo la mano, sino también todo un un brazalete de campeón de las World Series of Poker de 2003, amén de los dos millones y medio que le corresponden al vencedor. Y, por consiguiente, la fama y la gloria que conlleva pasar de la noche de la mañana de ser un desconocido a convertirse en el mejor jugador de póquer del mundo.
Esta misma fama es la que le ha permitido convertirse en la imagen de varios productos relacionados con el poker, lo que conlleva viajes por todo el mundo para publicitarlos. Viajes que aprovecha para seguir apuntándose a torneos de los cinco continentes, aunque ya no podrá sorprender a sus rivales por su condición de novato, ya que se ha convertido en una de las caras más conocidas del circuito.
el Wednesday, 26 de March de 2008 a las 14:00 y está clasificada bajo: Información, WSoP.
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