|
Anteriormente habíamos hablado acerca de la posibilidad de hacer un check en el turn aun teniendo posiblemente la mejor mano para así cubrirnos las espaldas ante ciertos peligros. Con esto, lo que conseguimos es controlar el tamaño del bote cuando estamos jugando partidas o torneos sin límite, ya que una mala jugada o una jugada en la que tengamos mala suerte nos puede dejar de golpe fuera de la mesa.
Si profundizamos más en esta idea, podremos ver ejemplos en los que pasar cuando llega nuestro turno de hacer una apuesta, es incluso menos normal, pero veremos que a la larga más beneficioso para nuestros intereses. Situación 1
Tenemos Kc Kp, subimos en el PreFlop y de los jugadores que hay sólo nos sube el que tiene que poner la ciega grande. Cuando llega el Flop vemos que se colocan sobre la mesa Qd Qt Jd, acto seguido, nuestro oponente iguala la apuesta que hemos hecho en el flop. Cuando llega el turn, vemos que nada cambia, porque la carta no parece ayudar a ninguno de los jugadores, es un 3p, por lo que nuestro rival decide pasar. ¿Qué es lo que tendríamos que hacer entonces?
Muchos jugadores que estén leyendo esto, no verán nada claro que el hecho de pasar pueda ser en algún aspecto beneficioso para nosotros, ya que si nuestro rival está a la espera de poder finalizar algún proyecto, ¿por qué vamos a darle una carta gratis? Aunque sea muy probable que vayamos por delante, hay que seguir sacándole valor a nuestra mano.
Hay muchas razones para pasar en este turn. Puede que nuestro rival sea uno de esos que al llegar al river, se tire un farol al no haber podido completar su proyecto, sea el que fuere, para poder llevarse el bote al hacer una apuesta que cree que no vamos a tener valor ni cartas para igualar, esas fichas que perdimos al no hacer una apuesta en el turn, las vamos a recuperar con creces cuando nos haga una apuesta y se la igualemos o incluso la subamos.
A continuación vamos a ver con detenimiento las diferentes situaciones que se podrían dar, teniendo en cuenta las manos que podría llevar nuestro rival y lo que pasaría en las apuestas finales del river, para que podamos comparar el beneficio que sacaríamos a nuestras cartas en las hipotéticas combinaciones propuestas.
Nuestro oponente tiene una mejor mano con tres QQQ por ejemplo
Se da la misma situación que en la mano que teníamos los dos AA y no queríamos hacer una apuesta en el turn. No nos queríamos exponer a que nos hicieran check-raise. El jugador que tenemos en frente, puede que esté esperando a completar un proyecto de los grandes, como podría ser una escalera o un color teniendo 10d 9d, siguiendo la estrategia de esperar al turn para pasar a la acción. Muchos de los rivales que se enfrentaran a esta situación, pagarían la apuesta con serias posibilidades de perder sólo para ver si el otro jugador lleva tres damas.
Si pasamos en la acción del turn, no vamos a poder pasar otra vez en el river, pero si en la última ronda de apuestas, apostamos y perdemos, los daños habrán sido siempre menores, igual que nos pasaba en la mano en la que teníamos pareja de AA. También podemos ser cautos y retirarnos en el river, puesto que si vemos que la carta que sale es peligrosa para nuestros interesas porque completa alguno de los proyectos que sospechamos que esta persiguiendo nuestro rival, lo más inteligente sería no igualar o hacer apuesta alguna. Si al llegar este momento vemos como el otro jugador hace una apuesta, es cuando sabemos que nuestro dos reyes no tienen nada que hacer, entonces, manteniendo en todo momento el control sobre la mano, podremos dejarlo cuando queramos y no cuando nos dejen hacerlo.
No vamos a discutir la importancia de no dejar a nuestros oponentes obtener cartas para sus posibles proyectos de manera gratuita, pero lo que tampoco debemos hacer es darle más de la que tiene y no sopesar otras posibilidades. Si apostamos, es muy probable que no apostemos una cantidad con la que hagamos que nuestro rival desista de conseguir el proyecto que tiene en mente, por lo que la teoría de que cada vez que apostamos vamos a ganar no es del todo cierta. Si el rival que está esperando reunir determinadas cartas iguala nuestra apuesta y finalmente consigue su propósito, habremos perdido el doble de lo que podíamos haber perdido. Una cosa es cierta, si sabemos con certeza que el jugador que tenemos en frente está claramente detrás de un proyecto, no debemos cometer el error de dejarle ver las cartas gratis, pero si analizamos todas las posibilidades, el beneficio final si se tira un farol combinado con lo que podríamos dejar de perder si al final consigue completar su proyecto, parece la alternativa que más beneficios nos va a dar a largo plazo.
Nuestro rival no tiene nada y vamos por delante en la mano
Muchos jugadores piensan que si nuestro rival tiene una pareja de JJ, que es inferior a nuestra pareja de KK, lo más inteligente es apostar para que siga nuestros pasos, ya que él cree que tiene una mano superior, pero en realidad no es así. Si estamos en una mesa como la que hemos planteado, con unas cartas que dan posibilidad a numerosos proyectos, un rival al que le haces una apuesta fuerte seguramente se retiraría, con lo que los beneficios que le podemos sacar a nuestra mano se acaban instantáneamente. Muy pocos jugadores serían capaces de pagar una apuesta fuerte tanto en el turn como en el river teniendo pareja de JJ. Aquí es donde viene la razón de peso. Si pasamos en el turn, nuestro rival no va a dejar pasar el river si lo que sale es una carta que no afecte para nada la situación de la mesa. Es por eso por lo que hemos dicho cientos de veces que una de las cosas más importantes en el poker es lo que hacemos creer a nuestros contrincantes sobre las cartas que llevamos en la mano. Lo que hemos dado a pensar es que el jugador débil somos nosotros, que nosotros teníamos ese proyecto, que nuestro proyecto no ha podido salir porque no hemos ligado lo que necesitábamos y que la única salida que vemos es tirarnos un farol para poder llevarnos el bote y no perder las fichas que hasta entonces habíamos apostado.
Nos encontramos con un jugador que tiene proyecto en el flop
Estando en el flop vemos que hay una gran número de proyectos posibles, como podrían ser K 10 o 10 9 para optar a una escalera, tener dos diamantes para optar a un color y la que ya hemos comentado anteriormente 10d 9d, que sería el colmo de nuestra mala suerte haciendo nuestro oponente una escalera de color. Si nuestro rival tiene esas dos cartas entre sus manos, hay nada más y nada menos que 14 cartas que le ayudarían en la baraja, un porcentaje de posibilidades de ganar muy alto, por lo que la opción de pasar y no hacer ninguna apuesta empieza a no ser algo tan descabellado. La razón de esto ya la hemos comentado. Si tenemos un rival con proyecto de algo, podemos sacar mucho beneficio en el river si ese proyecto finalmente no se completa. Al haber pasado en el turn, nuestros oponentes verán de forma errónea que somos unos rivales débiles, con lo que nos van a atacar para poder llevarse el bote aún no teniendo nada en las manos, pero claro, suponiendo que nosotros tampoco lo llevamos y pensamos que ellos si que pueden tenerlo. Apostarán fuerte cuando vean que su proyecto se ha ido al garete, algo que tenemos que saber aprovechar. El objetivo es cambiar una apuesta arriesgada en el turn contra un posible proyecto que tiene muchas posibilidades de salir por un regalo que nos van a hacer en el river sabiendo que el riesgo se ha dividido entre mil.
Hay quien pesará que nos estamos olvidando de posibles peligros como cartas que completen una escalera y no un color o un color y no una escalera, pero al haber hecho una apuesta fuerte en el flop, ya nos hemos ocupado de eso con anterioridad. Así que habrá jugadores que nos intenten asustar apostando en el river para que pensemos que lo que tienen es escalera o color, pero si igualamos su apuesta, veremos que lo más probable es que descubran unas cartas que no son más que proyectos sin terminar de esa escalera o ese color.
Desarrollar esta estrategia
Hemos visto como la estrategia de conservar en el turn es buena y puede dar muy gratificantes resultados, pero lo que también es necesario es no ser un jugador predecible y combinar nuestros estilos de juego, por lo que no estará de más que en ocasiones nos mostremos agresivos en la ronda de apuestas del turn. Nuestro objetivo no es más que fijarnos en nuestros rivales cuando llega el flop para poder encuadrarlos dentro un rango de posibles manos y saber así las opciones de éxito que tenemos con las cartas que nos han tocado.
|