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Archivo de la categoría "Estrategia"
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| 3 de June de 2008 |
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Es algo muy común que nos encontremos con uno de esos jugadores a los que podemos llamar compulsivos cuando estemos jugando al poker, sobre todo por Internet. Como características definitorias de los compulsivos, podemos decir que son jugadores que van en casi todas las manos y subirán y resumirán apuestas sin ningún criterio, dando igual as cartas que tenga en la mano. Esto se puede deber a varias razones, entre las que cabe destacar las típicas, que pueden ser actuar sin pensar, estar bebido o simplemente pasarlo bien viendo como los demás jugadores se vuelven locos viendo las apuestas de su contrincante. Cuando nos encontramos con uno de estos jugadores, lo que nos importa no es la razón de por qué hacen lo que hacen, sino cómo podemos conseguir el máximo beneficio de sus jugadas y sus apuestas.
Enfrentarnos a un compulsivo puede parecer una tarea sencilla, pero debemos tener mucho cuidado si no queremos poner en peligro nuestro propio juego. No tenemos que preocuparnos cuando veamos que nuestro fondo sube y baja de manera rápida, esto es lo que realmente nos va a poner a prueba. Lo que va a marcar la diferencia entre el compulsivo, los integrantes de la mesa y nosotros es que vamos a ser los únicos que intentemos mantener la calma, seremos los únicos que vamos a intentar sacar el mayor provecho de tener a un jugador muy agresivo y sin criterio de juego.
Cómo superar a un compulsivo
Aunque es algo que la mayor parte de las veces no vamos a poder controlar, lo mejor en estos casos es sentarse a la izquierda del jugador que estamos llamando compulsivo. ¿Para qué queremos sentarnos a su izquierda? Es muy sencillo, para controlar sus apuestas y para poder subir incluso más cuando tengamos una mano que nos permita llegar hasta el final. De esta manera, podremos aislar al oponente y jugarnos un mano a mano por el bote. Haremos que no se encuentren cómodos subiéndoles unas apuestas que de por si ya son elevadas. Otra de las cosas que puede ser buena al jugar con un compulsivo en la mesa es que los demás jugadores también van a querer sacarle partido, por lo tanto, cuando tengamos una buena mano, quizás haya más apuestas en la mesa que la del compulsivo, porque alguno de los jugadores se ha cansado y quiere ganarle con una mano más bien discreta. Es aquí cuando más vamos a maximizar nuestros beneficios, cuando no sólo nos llevamos el dinero o las fichas del compulsivo, sino también el de aquel jugador que comparte la mesa con nosotros que no ha sabido esperar y que no ha sabido mantener la calma como nosotros.
Visto todo esto, como resumen habría que decir que es muy importante, siempre que tengamos la opción, sentarnos a la izquierda del compulsivo, para así subir su apuesta con una combinación de As con cualquier otra carta, cualquier pareja o buenas combinaciones como J-10 o K-10. Para que esto salga adelante, habrá que jugar muchas manos y es por eso por lo que decíamos que nuestro fondo va a fluctuar, sobre todo, no tenemos que ponernos nerviosos. Tendremos que ser agresivos en ciertas ocasiones, pero también tener mucho cuidado cuando otro de los jugadores suba la apuesta, aquí es donde hay que ser selectivo y no ir si no tenemos una buena combinación de cartas.
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| 2 de June de 2008 |
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Reglas
Se trata de un juego en el que participan entre dos y cuatro jugadores y se juega con puntos, valiendo cada uno de ellos una cantidad de dinero previamente establecida por los jugadores que van a tomar parte en la partida. Normalmente el valor de los puntos depende del tipo de partida que se esté jugando, algo evidente. Este valor puede rondar los 20 centavos de dólar si la partida es entre amigos y exclusivamente por entretenimiento o también llegar a 100 o incluso 300 dólares en determinadas partidas del World Series of Poker. Una de las cosas más chocantes cuando estamos en una partida de Poker Chino es que no veremos fichas sobre la mesa, porque no se utilizan, lo que se usa es básicamente lápiz y papel donde se irán anotando las puntuaciones de cada mano.
La mecánica es sencilla, cada jugador tiene un total de trece cartas boca abajo, para formar tres manos ganadoras, las dos primeras de cinco cartas y la tercera de tres, recibiendo el nombre de manos trasera, media y delantera respectivamente. Otra de las cosas que es importante destacar por tratarse de una diferencia con el poker clásico es que el valor de las manos debe ser correlativo, es decir, la mano media debe ser de inferior valor a la mano trasera y la mano delantera, a su vez, inferior a la mano media. Las combinaciones de cartas para formar manos son exactamente igual que otros juegos de poker con una sola excepción, en la mano delantera, la que consta de tres cartas, no podemos formar colores ni escaleras, algo que es evidente, puesto que como ya hemos dicho sólo se cuenta con tres cartas para formar esta mano.
Dicho esto, sólo queda por decir que el objetivo del juego es formar tres manos que sean capaces de vencer a las que han formado nuestros adversarios. Después de que todos los participantes de la partida han organizado sus cartas, se colocan boca abajo sobre la mesa, teniendo la mano trasera más cerca que las demás, estando después de ésta la mano media y la delantera al principio de la “columna”. A continuación se procede a darla la vuelta a las manos, comparando las traseras con las traseras, las medias con la medias y las delanteras con las delanteras.
Puntuación
La puntuación se repartirá dependiendo del número de las manos de los otros jugadores que hemos vencido con nuestra combinación de cartas. Hay un sistema de puntuación en el Poker Chino que es el más conocido y por lo tanto también el más utilizado, se trata del “2-4 Scoring”, el cual podemos explicar de manera básica utilizando dos reglas:
1) Si un jugador gana dos del total de tres manos a otro jugador, consigue 2 puntos.
2) Si un jugador gana las tres manos a otro jugador consigue lo que se llama un scoop, otorgándosele 4 puntos.
El proceso de puntuar en el Poker Chino, cuando no estamos acostumbrados a este juego puede parecernos complicado, pero una vez que se le coge en tranquillo es algo muy sencillo e incluso mecánico.
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| 5 de May de 2008 |
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Anteriormente habíamos hablado acerca de la posibilidad de hacer un check en el turn aun teniendo posiblemente la mejor mano para así cubrirnos las espaldas ante ciertos peligros. Con esto, lo que conseguimos es controlar el tamaño del bote cuando estamos jugando partidas o torneos sin límite, ya que una mala jugada o una jugada en la que tengamos mala suerte nos puede dejar de golpe fuera de la mesa.
Si profundizamos más en esta idea, podremos ver ejemplos en los que pasar cuando llega nuestro turno de hacer una apuesta, es incluso menos normal, pero veremos que a la larga más beneficioso para nuestros intereses. Situación 1
Tenemos Kc Kp, subimos en el PreFlop y de los jugadores que hay sólo nos sube el que tiene que poner la ciega grande. Cuando llega el Flop vemos que se colocan sobre la mesa Qd Qt Jd, acto seguido, nuestro oponente iguala la apuesta que hemos hecho en el flop. Cuando llega el turn, vemos que nada cambia, porque la carta no parece ayudar a ninguno de los jugadores, es un 3p, por lo que nuestro rival decide pasar. ¿Qué es lo que tendríamos que hacer entonces?
Muchos jugadores que estén leyendo esto, no verán nada claro que el hecho de pasar pueda ser en algún aspecto beneficioso para nosotros, ya que si nuestro rival está a la espera de poder finalizar algún proyecto, ¿por qué vamos a darle una carta gratis? Aunque sea muy probable que vayamos por delante, hay que seguir sacándole valor a nuestra mano.
Hay muchas razones para pasar en este turn. Puede que nuestro rival sea uno de esos que al llegar al river, se tire un farol al no haber podido completar su proyecto, sea el que fuere, para poder llevarse el bote al hacer una apuesta que cree que no vamos a tener valor ni cartas para igualar, esas fichas que perdimos al no hacer una apuesta en el turn, las vamos a recuperar con creces cuando nos haga una apuesta y se la igualemos o incluso la subamos.
A continuación vamos a ver con detenimiento las diferentes situaciones que se podrían dar, teniendo en cuenta las manos que podría llevar nuestro rival y lo que pasaría en las apuestas finales del river, para que podamos comparar el beneficio que sacaríamos a nuestras cartas en las hipotéticas combinaciones propuestas.
Nuestro oponente tiene una mejor mano con tres QQQ por ejemplo
Se da la misma situación que en la mano que teníamos los dos AA y no queríamos hacer una apuesta en el turn. No nos queríamos exponer a que nos hicieran check-raise. El jugador que tenemos en frente, puede que esté esperando a completar un proyecto de los grandes, como podría ser una escalera o un color teniendo 10d 9d, siguiendo la estrategia de esperar al turn para pasar a la acción. Muchos de los rivales que se enfrentaran a esta situación, pagarían la apuesta con serias posibilidades de perder sólo para ver si el otro jugador lleva tres damas.
Si pasamos en la acción del turn, no vamos a poder pasar otra vez en el river, pero si en la última ronda de apuestas, apostamos y perdemos, los daños habrán sido siempre menores, igual que nos pasaba en la mano en la que teníamos pareja de AA. También podemos ser cautos y retirarnos en el river, puesto que si vemos que la carta que sale es peligrosa para nuestros interesas porque completa alguno de los proyectos que sospechamos que esta persiguiendo nuestro rival, lo más inteligente sería no igualar o hacer apuesta alguna. Si al llegar este momento vemos como el otro jugador hace una apuesta, es cuando sabemos que nuestro dos reyes no tienen nada que hacer, entonces, manteniendo en todo momento el control sobre la mano, podremos dejarlo cuando queramos y no cuando nos dejen hacerlo.
No vamos a discutir la importancia de no dejar a nuestros oponentes obtener cartas para sus posibles proyectos de manera gratuita, pero lo que tampoco debemos hacer es darle más de la que tiene y no sopesar otras posibilidades. Si apostamos, es muy probable que no apostemos una cantidad con la que hagamos que nuestro rival desista de conseguir el proyecto que tiene en mente, por lo que la teoría de que cada vez que apostamos vamos a ganar no es del todo cierta. Si el rival que está esperando reunir determinadas cartas iguala nuestra apuesta y finalmente consigue su propósito, habremos perdido el doble de lo que podíamos haber perdido. Una cosa es cierta, si sabemos con certeza que el jugador que tenemos en frente está claramente detrás de un proyecto, no debemos cometer el error de dejarle ver las cartas gratis, pero si analizamos todas las posibilidades, el beneficio final si se tira un farol combinado con lo que podríamos dejar de perder si al final consigue completar su proyecto, parece la alternativa que más beneficios nos va a dar a largo plazo.
Nuestro rival no tiene nada y vamos por delante en la mano
Muchos jugadores piensan que si nuestro rival tiene una pareja de JJ, que es inferior a nuestra pareja de KK, lo más inteligente es apostar para que siga nuestros pasos, ya que él cree que tiene una mano superior, pero en realidad no es así. Si estamos en una mesa como la que hemos planteado, con unas cartas que dan posibilidad a numerosos proyectos, un rival al que le haces una apuesta fuerte seguramente se retiraría, con lo que los beneficios que le podemos sacar a nuestra mano se acaban instantáneamente. Muy pocos jugadores serían capaces de pagar una apuesta fuerte tanto en el turn como en el river teniendo pareja de JJ. Aquí es donde viene la razón de peso. Si pasamos en el turn, nuestro rival no va a dejar pasar el river si lo que sale es una carta que no afecte para nada la situación de la mesa. Es por eso por lo que hemos dicho cientos de veces que una de las cosas más importantes en el poker es lo que hacemos creer a nuestros contrincantes sobre las cartas que llevamos en la mano. Lo que hemos dado a pensar es que el jugador débil somos nosotros, que nosotros teníamos ese proyecto, que nuestro proyecto no ha podido salir porque no hemos ligado lo que necesitábamos y que la única salida que vemos es tirarnos un farol para poder llevarnos el bote y no perder las fichas que hasta entonces habíamos apostado.
Nos encontramos con un jugador que tiene proyecto en el flop
Estando en el flop vemos que hay una gran número de proyectos posibles, como podrían ser K 10 o 10 9 para optar a una escalera, tener dos diamantes para optar a un color y la que ya hemos comentado anteriormente 10d 9d, que sería el colmo de nuestra mala suerte haciendo nuestro oponente una escalera de color. Si nuestro rival tiene esas dos cartas entre sus manos, hay nada más y nada menos que 14 cartas que le ayudarían en la baraja, un porcentaje de posibilidades de ganar muy alto, por lo que la opción de pasar y no hacer ninguna apuesta empieza a no ser algo tan descabellado. La razón de esto ya la hemos comentado. Si tenemos un rival con proyecto de algo, podemos sacar mucho beneficio en el river si ese proyecto finalmente no se completa. Al haber pasado en el turn, nuestros oponentes verán de forma errónea que somos unos rivales débiles, con lo que nos van a atacar para poder llevarse el bote aún no teniendo nada en las manos, pero claro, suponiendo que nosotros tampoco lo llevamos y pensamos que ellos si que pueden tenerlo. Apostarán fuerte cuando vean que su proyecto se ha ido al garete, algo que tenemos que saber aprovechar. El objetivo es cambiar una apuesta arriesgada en el turn contra un posible proyecto que tiene muchas posibilidades de salir por un regalo que nos van a hacer en el river sabiendo que el riesgo se ha dividido entre mil.
Hay quien pesará que nos estamos olvidando de posibles peligros como cartas que completen una escalera y no un color o un color y no una escalera, pero al haber hecho una apuesta fuerte en el flop, ya nos hemos ocupado de eso con anterioridad. Así que habrá jugadores que nos intenten asustar apostando en el river para que pensemos que lo que tienen es escalera o color, pero si igualamos su apuesta, veremos que lo más probable es que descubran unas cartas que no son más que proyectos sin terminar de esa escalera o ese color.
Desarrollar esta estrategia
Hemos visto como la estrategia de conservar en el turn es buena y puede dar muy gratificantes resultados, pero lo que también es necesario es no ser un jugador predecible y combinar nuestros estilos de juego, por lo que no estará de más que en ocasiones nos mostremos agresivos en la ronda de apuestas del turn. Nuestro objetivo no es más que fijarnos en nuestros rivales cuando llega el flop para poder encuadrarlos dentro un rango de posibles manos y saber así las opciones de éxito que tenemos con las cartas que nos han tocado.
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| 2 de May de 2008 |
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Vamos a poner un ejemplo, pagamos la ciega grande y tenemos pareja de AA. El jugador que tiene que poner la ciega pequeña paga la apuesta y en el flop salen unas cartas que nos favorecen mucho como podrían ser 77J. Apostamos casi el tamaño del bote, y cuando habla el jugador que anteriormente tuvo que poner la ciega pequeña, iguala nuestra apuesta. En el turn no sale nada importante, un 2, pasando el jugador que había pagado la ciega pequeña. En el bote ahora mismo hay 2000 fichas y cada uno tenemos otras 8000, ¿qué es lo que hay que hacer ahora?
Controlar el bote
Basándonos en el ejemplo anterior, podríamos decir que se trata de una de esas situaciones en las que a pesar de tener una muy buena mano (pareja de AA) lo mejor sería pasar en las apuestas del turn. Hay una pequeña posibilidad de que el otro jugador tenga una jugada mejor que la nuestra, teniendo un 7 en las manos o una pareja de J que harían trío con lo que hay sobre la mesa. Si nos decidimos a apostar en el turn, hay que estar preparado para cualquier cosa, ya que puede que terminemos la ronda de apuestas con todas las fichas en el centro de la mesa y perderlo todo.
Debido a que el número de manos con las que nuestro oponente nos puede ganar no es demasiado grande, podemos considerar todas las posibilidades antes de apostar. Tenemos AJ, KJ y QJ además de alguna posible pareja de tamaño medio como sería 99 o 88. De todas formas, existe una posibilidad, aunque sea pequeña de que se de un trío de sietes o de jotas, lo que nos puede ayudar a dar el paso y pasar en ese turno de apuestas. Si además de esto nuestro jugador está jugando lento, hay posibilidades de que la mano que tiene sea buena, lo que encajaría con el trío de 777 del que estamos hablando. En el Flop, si un contrincante posee AJ o algo similar, haría un check-raise, por lo que un call empieza a ser algo preocupante.
También hay otra cosa que debemos considerar puesto que es importante para tener en cuenta y decantarse por un check y es que nuestro oponente no puede estar esperando por un proyecto de “algo”, por lo que ofrecer una carta gratis no tiene por qué preocuparnos lo más mínimo.
Alguien puede pensar que el hecho de pasar teniendo esas cartas es algo cobarde o hace que no obtengamos todo el beneficio que podríamos haber obtenido de unas cartas tan buenas como pareja de AA de mano. No creas que es así. Haciendo un check en el turn estamos ocultando nuestra mano a la perfección y da la impresión de que somos débiles, con algo de poco valor en las manos. Vamos a recuperar todo esto que estamos dejando de ganar en el turn cuando nos toque hablar en el river. Para poder justificar esta acción del turn (hacer check), vamos a ver las posibilidades que se pueden formar en el river examinando las posibles manos que puede tener nuestro rival, simulando que tiene una jota, un siete o por ejemplo, un as.
Trío de sietes o superior
Si nuestro oponente tiene una carta que puede con nuestros dos A, cuando le llegue el momento de apostar va a pegar fuerte en el river, que no le hemos dado la posibilidad de subir ninguna apuesta cuando tocó apostar en el turn. Esta apuesta la tenemos que pagar, ya que él no sabe qué cartas tenemos y apostaría con muchas posibilidades de cartas en sus manos que nosotros vencemos, pero si al final perdemos, perderemos muchas menos fichas que si hubiéramos empezado con la acción en el turn en lugar de en el river, que de haber apostado antes, nuestro rival subiría nuestra apuesta y nos habría puesto en una situación un poco complicada. Es complicada porque no jugamos normalmente y puede que cometamos un error, el otro jugador nos está dando literalmente la posibilidad de cometer un error. Podríamos igualar su apuesta y luego ver que tenemos una mano peor o lo que es peor, nos podríamos tirar y luego ver que lo único que tenía era un AJ.
Minimizar las posibles consecuencias negativas
Por todo esto, lo que estamos haciendo y lo más importante en estos momentos es no enseñar las cartas que llevamos en la mano, ya que si nuestro rival sabe que llevamos un mano fuerte pero la suya es presumiblemente mayor, nos va a hacer una apuesta grande sabiendo que al tener buenas cartas vamos a jugar, pero en cambio si le hacemos creer que nuestras cartas no son nada del otro mundo, su apuesta será floja para no espantarnos y que entremos en el juego.
Oponente con J o pareja
Pensamos que nuestro rival tiene una mano que esta entre estas posibilidades de cartas, vamos a ponerle en juego QJ. Si consideramos un poco la estadística, es muy poco probable que nos igualen una apuesta fuerte que hagamos en el Flop o en el river, se retirarían en algún momento de la mano. Muchos de ellos se retirarán en el turn, sin posibilidad de sacarles ni una ficha más de las que ya hemos obtenido.
Si pasamos en el turn, la historia cambia y mucho, nuestros rivales pensarán que lo que estábamos haciendo antes era echarnos un farol, no sólo nos igualarán nuestra apuesta, sino que probablemente la subirán a modo de “reprimenda”.
Ponerse en el lugar de nuestro rival
Parémonos a pensar sólo un momento en los movimientos que estamos haciendo y qué es lo que creeríamos si viéramos a un rival frente a nosotros jugando con nuestros movimientos. Lo que pensaríamos es que el tipo que está en frente no tiene nada en la mano y nos está intentando presionar para que no nos atrevamos a igualar su apuesta y tiremos las cartas.
Seguir sacando beneficio
Al haber pasado en el turn hemos conseguido varias cosas. Una es salir de una posible trampa que supondría la existencia en las manos de nuestro rival un 7, pero además estamos aumentando las posibles ganancias, ya que no hay nada mejor que un rival que nos subestime. Es por esto que muchos jugadores profesionales apoyan que el apostar-pasar-apostar es una muy buena táctica cuando lo que tenemos es una mano fuerte.
También se pueden dar las circunstancias que harían que sacásemos más partido de esta mano. Si nuestro oponente hace una apuesta de 1200 fichas cuando estamos en el river (lo que supondría algo más de la mitad del bote), a pesar del hecho que puede que tengamos una mano inferior, puede ser bueno que continuemos la apuesta, siempre y cuando tengamos la inteligencia de retirarnos si nuestro rival vuelve a subir, lo que sería una señal inequívoca de que estamos por debajo. Un jugador que no nos conviene
Cuando estemos jugando contra ese tipo de jugador que ve todo tipo de apuestas y que se conoce con el nombre de calling station, esta manera de jugar no va a ser tan rentable y valiosa como cuando juguemos contra un oponente que podamos considerar… mejor. Si reconocemos que se trata de uno de ellos, hay que asumir entonces el riesgo de que tenga un 7 y seguir apostando para sacarle todo lo que podamos.
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| 23 de April de 2008 |
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En este punto, vamos a analizar algunas estrategias de juego después del Flop. Cuál debemos elegir dependerá de nuestro juego, de cómo se está desarrollando la partida, del número de jugadores que aún queden activos después del Flop, de nuestra posición, del comportamiento de nuestros oponentes y de lo que haya ocurrido antes del Flop. La finalidad de este punto es la de orientarte en cuales son tus opciones de juego, pero debes tener en cuenta que no se puede usar siempre la misma estrategia, ya que eso provocaría que los demás jugadores, viendo que siempre haces lo mismo, anticipasen tu juego. Lo correcto es alternarlas, para encubrir, en lo posible, nuestra estrategia y con ello nuestra jugada. En gran medida en esto consiste el arte del poker.
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Carta gratis (Free Card).
Supongamos que somos el último jugador en hablar, que todos los jugadores precedentes han pasado y que estamos en esta situación:
Tenemos: 7d Ad y en la mesa hay: Qd 4d 8p
Tenemos un proyecto de color máximo. Muy probablemente, si aparece otro diamante ganaremos el bote. Pero tiene que aparecer. La probabilidad de que esto ocurra sabemos que es del 31.5%. ¿Qué tenemos que hacer? Indudablemente, apostar. La explicación es muy sencilla. Si apostamos, cuando salga la cuarta carta, nuestros oponentes esperarán a que hablemos nosotros.
Si la cuarta carta no es favorable, perfecto, si no es así, pasaremos también, y veremos la quinta carta sin coste. Por eso a esta estrategia se le llama comprar una carta gratis. La idea que subyace, es que mayoritariamente los jugadores dejan hablar en primer lugar a quien subió la última apuesta, por lo que si somos el último en hablar, tendremos la posibilidad de pasar y el crupier sacará la quinta carta. El resultado es evidente, hemos visto dos cartas por el precio de una.
Podrías pensar que esto es absurdo, puesto que si pasamos después del Flop, ya estamos viendo la cuarta carta gratis, y sólo tendremos que pagar la quinta carta. Pero no olvides que ver la quinta carta cuesta el doble que ver la cuarta, ya que la tercera apuesta, es decir, la que se hace antes de ver la quinta carta es del doble que la segunda. Pero aún podría ser más caro si hay apuesta y subida antes de la quinta carta. En esta situación, seguramente no tendríamos esperanza favorable y tendríamos que tirar nuestra jugada, reduciendo nuestra probabilidad de ganar de un 31.5% a un 19.1%.
¿Qué ocurre si ya ha apostado algún jugador anterior? El principio se mantiene. Tenemos que subir. En este caso ver la cuarta carta nos cuesta $20, en lugar de $10, pero muy probablemente, el jugador que apostó después del Flop, nos dejará hablar después del turn y ahí nos ahorraremos $20 para ver la última carta.
¿Y si después de subir nosotros nos vuelve a subir el mismo jugador que apostó? Entonces mal asunto. Sólo podemos ver. Seguramente él tiene ya un trío. Si sale color en la cuarta tenemos que ver, esperando a que no se doble ninguna carta, si no sale, mejor dejarlo. Ahora bien, si nos hemos quedado solos y, al salir la cuarta el jugador pasa, es probable que él también estuviese comprando una carta gratis, lo cual significa que le tenemos dominado, ya que su color tiene que ser inferior al nuestro. Es cierto que puede ganarnos con una pareja, pero eso es poco probable.
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Esperarlos (Check Raise).
Consiste en pasar, teniendo ya una buena jugada, con la intención de subir cuando alguien apueste. Puede resultar muy positiva en las primeras posiciones, siempre que aún queden varios jugadores por hablar. No es una estrategia muy habitual después del Flop, salvo que se pueda combinar con alguna otra estrategia o que tengamos muy claro que alguno de nuestros oponentes tiene una buena jugada inferior a la nuestra, ya que muestra excesivamente nuestro juego, por lo que esta estrategia la vamos a analizar más detenidamente cuando veamos las estrategias después del turn.
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