|
Controlar el tamaño del bote en Hold'em I
Vamos a poner un ejemplo, pagamos la ciega grande y tenemos pareja de AA. El jugador que tiene que poner la ciega pequeña paga la apuesta y en el flop salen unas cartas que nos favorecen mucho como podrían ser 77J. Apostamos casi el tamaño del bote, y cuando habla el jugador que anteriormente tuvo que poner la ciega pequeña, iguala nuestra apuesta. En el turn no sale nada importante, un 2, pasando el jugador que había pagado la ciega pequeña. En el bote ahora mismo hay 2000 fichas y cada uno tenemos otras 8000, ¿qué es lo que hay que hacer ahora?
Controlar el bote
Basándonos en el ejemplo anterior, podríamos decir que se trata de una de esas situaciones en las que a pesar de tener una muy buena mano (pareja de AA) lo mejor sería pasar en las apuestas del turn. Hay una pequeña posibilidad de que el otro jugador tenga una jugada mejor que la nuestra, teniendo un 7 en las manos o una pareja de J que harían trío con lo que hay sobre la mesa. Si nos decidimos a apostar en el turn, hay que estar preparado para cualquier cosa, ya que puede que terminemos la ronda de apuestas con todas las fichas en el centro de la mesa y perderlo todo.
Debido a que el número de manos con las que nuestro oponente nos puede ganar no es demasiado grande, podemos considerar todas las posibilidades antes de apostar. Tenemos AJ, KJ y QJ además de alguna posible pareja de tamaño medio como sería 99 o 88. De todas formas, existe una posibilidad, aunque sea pequeña de que se de un trío de sietes o de jotas, lo que nos puede ayudar a dar el paso y pasar en ese turno de apuestas. Si además de esto nuestro jugador está jugando lento, hay posibilidades de que la mano que tiene sea buena, lo que encajaría con el trío de 777 del que estamos hablando. En el Flop, si un contrincante posee AJ o algo similar, haría un check-raise, por lo que un call empieza a ser algo preocupante.
También hay otra cosa que debemos considerar puesto que es importante para tener en cuenta y decantarse por un check y es que nuestro oponente no puede estar esperando por un proyecto de “algo”, por lo que ofrecer una carta gratis no tiene por qué preocuparnos lo más mínimo.
Alguien puede pensar que el hecho de pasar teniendo esas cartas es algo cobarde o hace que no obtengamos todo el beneficio que podríamos haber obtenido de unas cartas tan buenas como pareja de AA de mano. No creas que es así. Haciendo un check en el turn estamos ocultando nuestra mano a la perfección y da la impresión de que somos débiles, con algo de poco valor en las manos. Vamos a recuperar todo esto que estamos dejando de ganar en el turn cuando nos toque hablar en el river. Para poder justificar esta acción del turn (hacer check), vamos a ver las posibilidades que se pueden formar en el river examinando las posibles manos que puede tener nuestro rival, simulando que tiene una jota, un siete o por ejemplo, un as.
Trío de sietes o superior
Si nuestro oponente tiene una carta que puede con nuestros dos A, cuando le llegue el momento de apostar va a pegar fuerte en el river, que no le hemos dado la posibilidad de subir ninguna apuesta cuando tocó apostar en el turn. Esta apuesta la tenemos que pagar, ya que él no sabe qué cartas tenemos y apostaría con muchas posibilidades de cartas en sus manos que nosotros vencemos, pero si al final perdemos, perderemos muchas menos fichas que si hubiéramos empezado con la acción en el turn en lugar de en el river, que de haber apostado antes, nuestro rival subiría nuestra apuesta y nos habría puesto en una situación un poco complicada. Es complicada porque no jugamos normalmente y puede que cometamos un error, el otro jugador nos está dando literalmente la posibilidad de cometer un error. Podríamos igualar su apuesta y luego ver que tenemos una mano peor o lo que es peor, nos podríamos tirar y luego ver que lo único que tenía era un AJ.
Minimizar las posibles consecuencias negativas
Por todo esto, lo que estamos haciendo y lo más importante en estos momentos es no enseñar las cartas que llevamos en la mano, ya que si nuestro rival sabe que llevamos un mano fuerte pero la suya es presumiblemente mayor, nos va a hacer una apuesta grande sabiendo que al tener buenas cartas vamos a jugar, pero en cambio si le hacemos creer que nuestras cartas no son nada del otro mundo, su apuesta será floja para no espantarnos y que entremos en el juego.
Oponente con J o pareja
Pensamos que nuestro rival tiene una mano que esta entre estas posibilidades de cartas, vamos a ponerle en juego QJ. Si consideramos un poco la estadística, es muy poco probable que nos igualen una apuesta fuerte que hagamos en el Flop o en el river, se retirarían en algún momento de la mano. Muchos de ellos se retirarán en el turn, sin posibilidad de sacarles ni una ficha más de las que ya hemos obtenido.
Si pasamos en el turn, la historia cambia y mucho, nuestros rivales pensarán que lo que estábamos haciendo antes era echarnos un farol, no sólo nos igualarán nuestra apuesta, sino que probablemente la subirán a modo de “reprimenda”.
Ponerse en el lugar de nuestro rival
Parémonos a pensar sólo un momento en los movimientos que estamos haciendo y qué es lo que creeríamos si viéramos a un rival frente a nosotros jugando con nuestros movimientos. Lo que pensaríamos es que el tipo que está en frente no tiene nada en la mano y nos está intentando presionar para que no nos atrevamos a igualar su apuesta y tiremos las cartas.
Seguir sacando beneficio
Al haber pasado en el turn hemos conseguido varias cosas. Una es salir de una posible trampa que supondría la existencia en las manos de nuestro rival un 7, pero además estamos aumentando las posibles ganancias, ya que no hay nada mejor que un rival que nos subestime. Es por esto que muchos jugadores profesionales apoyan que el apostar-pasar-apostar es una muy buena táctica cuando lo que tenemos es una mano fuerte.
También se pueden dar las circunstancias que harían que sacásemos más partido de esta mano. Si nuestro oponente hace una apuesta de 1200 fichas cuando estamos en el river (lo que supondría algo más de la mitad del bote), a pesar del hecho que puede que tengamos una mano inferior, puede ser bueno que continuemos la apuesta, siempre y cuando tengamos la inteligencia de retirarnos si nuestro rival vuelve a subir, lo que sería una señal inequívoca de que estamos por debajo.
Un jugador que no nos conviene
Cuando estemos jugando contra ese tipo de jugador que ve todo tipo de apuestas y que se conoce con el nombre de calling station, esta manera de jugar no va a ser tan rentable y valiosa como cuando juguemos contra un oponente que podamos considerar… mejor. Si reconocemos que se trata de uno de ellos, hay que asumir entonces el riesgo de que tenga un 7 y seguir apostando para sacarle todo lo que podamos.
Si profundizamos más en esta idea, podremos ver ejemplos en los que pasar cuando llega nuestro turno de hacer una apuesta, es incluso menos normal, pero veremos que a la larga más beneficioso para nuestros intereses.
Situación 1
Tenemos Kc Kp, subimos en el PreFlop y de los jugadores que hay sólo nos sube el que tiene que poner la ciega grande. Cuando llega el Flop vemos que se colocan sobre la mesa Qd Qt Jd, acto seguido, nuestro oponente iguala la apuesta que hemos hecho en el flop. Cuando llega el turn, vemos que nada cambia, porque la carta no parece ayudar a ninguno de los jugadores, es un 3p, por lo que nuestro rival decide pasar. ¿Qué es lo que tendríamos que hacer entonces?
Muchos jugadores que estén leyendo esto, no verán nada claro que el hecho de pasar pueda ser en algún aspecto beneficioso para nosotros, ya que si nuestro rival está a la espera de poder finalizar algún proyecto, ¿por qué vamos a darle una carta gratis? Aunque sea muy probable que vayamos por delante, hay que seguir sacándole valor a nuestra mano.
Hay muchas razones para pasar en este turn. Puede que nuestro rival sea uno de esos que al llegar al river, se tire un farol al no haber podido completar su proyecto, sea el que fuere, para poder llevarse el bote al hacer una apuesta que cree que no vamos a tener valor ni cartas para igualar, esas fichas que perdimos al no hacer una apuesta en el turn, las vamos a recuperar con creces cuando nos haga una apuesta y se la igualemos o incluso la subamos.
A continuación vamos a ver con detenimiento las diferentes situaciones que se podrían dar, teniendo en cuenta las manos que podría llevar nuestro rival y lo que pasaría en las apuestas finales del river, para que podamos comparar el beneficio que sacaríamos a nuestras cartas en las hipotéticas combinaciones propuestas.
Nuestro oponente tiene una mejor mano con tres QQQ por ejemplo
Se da la misma situación que en la mano que teníamos los dos AA y no queríamos hacer una apuesta en el turn. No nos queríamos exponer a que nos hicieran check-raise. El jugador que tenemos en frente, puede que esté esperando a completar un proyecto de los grandes, como podría ser una escalera o un color teniendo 10d 9d, siguiendo la estrategia de esperar al turn para pasar a la acción. Muchos de los rivales que se enfrentaran a esta situación, pagarían la apuesta con serias posibilidades de perder sólo para ver si el otro jugador lleva tres damas.
Si pasamos en la acción del turn, no vamos a poder pasar otra vez en el river, pero si en la última ronda de apuestas, apostamos y perdemos, los daños habrán sido siempre menores, igual que nos pasaba en la mano en la que teníamos pareja de AA. También podemos ser cautos y retirarnos en el river, puesto que si vemos que la carta que sale es peligrosa para nuestros interesas porque completa alguno de los proyectos que sospechamos que esta persiguiendo nuestro rival, lo más inteligente sería no igualar o hacer apuesta alguna. Si al llegar este momento vemos como el otro jugador hace una apuesta, es cuando sabemos que nuestro dos reyes no tienen nada que hacer, entonces, manteniendo en todo momento el control sobre la mano, podremos dejarlo cuando queramos y no cuando nos dejen hacerlo.
No vamos a discutir la importancia de no dejar a nuestros oponentes obtener cartas para sus posibles proyectos de manera gratuita, pero lo que tampoco debemos hacer es darle más de la que tiene y no sopesar otras posibilidades. Si apostamos, es muy probable que no apostemos una cantidad con la que hagamos que nuestro rival desista de conseguir el proyecto que tiene en mente, por lo que la teoría de que cada vez que apostamos vamos a ganar no es del todo cierta. Si el rival que está esperando reunir determinadas cartas iguala nuestra apuesta y finalmente consigue su propósito, habremos perdido el doble de lo que podíamos haber perdido. Una cosa es cierta, si sabemos con certeza que el jugador que tenemos en frente está claramente detrás de un proyecto, no debemos cometer el error de dejarle ver las cartas gratis, pero si analizamos todas las posibilidades, el beneficio final si se tira un farol combinado con lo que podríamos dejar de perder si al final consigue completar su proyecto, parece la alternativa que más beneficios nos va a dar a largo plazo.
Nuestro rival no tiene nada y vamos por delante en la mano
Muchos jugadores piensan que si nuestro rival tiene una pareja de JJ, que es inferior a nuestra pareja de KK, lo más inteligente es apostar para que siga nuestros pasos, ya que él cree que tiene una mano superior, pero en realidad no es así. Si estamos en una mesa como la que hemos planteado, con unas cartas que dan posibilidad a numerosos proyectos, un rival al que le haces una apuesta fuerte seguramente se retiraría, con lo que los beneficios que le podemos sacar a nuestra mano se acaban instantáneamente. Muy pocos jugadores serían capaces de pagar una apuesta fuerte tanto en el turn como en el river teniendo pareja de JJ. Aquí es donde viene la razón de peso. Si pasamos en el turn, nuestro rival no va a dejar pasar el river si lo que sale es una carta que no afecte para nada la situación de la mesa. Es por eso por lo que hemos dicho cientos de veces que una de las cosas más importantes en el poker es lo que hacemos creer a nuestros contrincantes sobre las cartas que llevamos en la mano. Lo que hemos dado a pensar es que el jugador débil somos nosotros, que nosotros teníamos ese proyecto, que nuestro proyecto no ha podido salir porque no hemos ligado lo que necesitábamos y que la única salida que vemos es tirarnos un farol para poder llevarnos el bote y no perder las fichas que hasta entonces habíamos apostado.
Nos encontramos con un jugador que tiene proyecto en el flop
Estando en el flop vemos que hay una gran número de proyectos posibles, como podrían ser K 10 o 10 9 para optar a una escalera, tener dos diamantes para optar a un color y la que ya hemos comentado anteriormente 10d 9d, que sería el colmo de nuestra mala suerte haciendo nuestro oponente una escalera de color. Si nuestro rival tiene esas dos cartas entre sus manos, hay nada más y nada menos que 14 cartas que le ayudarían en la baraja, un porcentaje de posibilidades de ganar muy alto, por lo que la opción de pasar y no hacer ninguna apuesta empieza a no ser algo tan descabellado. La razón de esto ya la hemos comentado. Si tenemos un rival con proyecto de algo, podemos sacar mucho beneficio en el river si ese proyecto finalmente no se completa. Al haber pasado en el turn, nuestros oponentes verán de forma errónea que somos unos rivales débiles, con lo que nos van a atacar para poder llevarse el bote aún no teniendo nada en las manos, pero claro, suponiendo que nosotros tampoco lo llevamos y pensamos que ellos si que pueden tenerlo. Apostarán fuerte cuando vean que su proyecto se ha ido al garete, algo que tenemos que saber aprovechar. El objetivo es cambiar una apuesta arriesgada en el turn contra un posible proyecto que tiene muchas posibilidades de salir por un regalo que nos van a hacer en el river sabiendo que el riesgo se ha dividido entre mil.
Hay quien pesará que nos estamos olvidando de posibles peligros como cartas que completen una escalera y no un color o un color y no una escalera, pero al haber hecho una apuesta fuerte en el flop, ya nos hemos ocupado de eso con anterioridad. Así que habrá jugadores que nos intenten asustar apostando en el river para que pensemos que lo que tienen es escalera o color, pero si igualamos su apuesta, veremos que lo más probable es que descubran unas cartas que no son más que proyectos sin terminar de esa escalera o ese color.
Desarrollar esta estrategia
Hemos visto como la estrategia de conservar en el turn es buena y puede dar muy gratificantes resultados, pero lo que también es necesario es no ser un jugador predecible y combinar nuestros estilos de juego, por lo que no estará de más que en ocasiones nos mostremos agresivos en la ronda de apuestas del turn. Nuestro objetivo no es más que fijarnos en nuestros rivales cuando llega el flop para poder encuadrarlos dentro un rango de posibles manos y saber así las opciones de éxito que tenemos con las cartas que nos han tocado |